Queridos hermanos:
Termina el curso y, antes del descanso del verano, quiero detenerme con vosotros a dar gracias y a mirar juntos el camino recorrido. Ha sido un año intenso, lleno de encuentros y de realidades muy distintas. He podido conocer a mucha gente, acercarme a muchas vidas, y doy gracias a Dios por ello. Ojalá hubiera tenido más tiempo y más calma para conoceros mejor y conversar con cada uno, porque ese es mi verdadero deseo como sacerdote: conoceros y acompañaros.
Como no siempre llega el tiempo para sentarme con cada persona, y muchos estáis ya de vacaciones o a punto de salir, hemos preparado una sencilla encuesta para toda la parroquia. Es una manera de escucharnos y de hacer balance: saber qué valoráis, qué echáis en falta, en qué debemos mejorar y, sobre todo, hacia dónde deseáis que caminemos el curso que viene. Vuestras opiniones, lo positivo y lo negativo, todo me ayuda a discernir y a preparar lo que está por venir.
Pueden responder todos: adolescentes, jóvenes y adultos; miembros de los grupos, catequistas, padres y madres de los niños de Comunión, voluntarios… e incluso quienes todavía no forman parte de la parroquia pero desean acercarse y encontrar su sitio entre nosotros. Cada voz cuenta, y ninguna sobra.
El encuentro con el Papa ha sido un verdadero regalo, y fue muy hermoso ver cómo participábamos juntos. En el Bernabéu nos invitó a alzar la mirada y a vivir la comunión y la sinodalidad: a caminar juntos. De ahí nace esta encuesta. No hay respuestas buenas ni malas; solo os pido sinceridad y unos minutos de vuestro tiempo.
Permitidme compartir una anécdota que contaba el padre Mendizábal, a quien quiero mucho y debo más. Él solía recordar lo que le oyó al padre Arrupe cuando todavía era Provincial de Japón:
Le escribieron pidiéndole que cambiara a un padre que estaba de párroco en un pueblo, que lo quitara de ese cargo, y él contestó: «Yo voy a ir de visita y veré las cosas como están; entonces tomaré las medidas necesarias». Se presentó allá, hizo la visita, estuvo viendo cómo funcionaba todo y, cuando vino la gente que le había escrito, les dijo: «Yo he estado aquí; ese padre se mata por vosotros, es diligente, se mata por vosotros». Y le contestaron: «Es verdad, pero no nos quiere».Y eso se nota perfectamente: uno puede matarse por los demás y, sin embargo, no quererlos. Querer a la gente es otra cosa. Se percibe en un gesto, en la delicadeza o en la falta de ella, en el modo de tratar a cada persona concreta. Por eso aquella comunidad decía: «no nos quiere». Es algo fundamental.
Lo confieso con sencillez: este curso siento que he querido hacer muchas cosas por vosotros, conoceros de forma intensiva. También es cierto una cosa: mi vida ha cambiado casi drásticamente en un año; de repente, de golpe, he querido conoceros a todos, escuchándoos lo mejor que he podido. Tal vez el curso que viene sencillamente tenga que quereros más, y ya está. Por eso, antes de nada, quiero conocer vuestro parecer y escucharos, porque deseo caminar junto a vosotros.
Podéis responder a la encuesta en este enlace:
📱 Enlace al formulario: https://forms.gle/21Q4DXouPPzia6vTA
Os agradeceré que lo hagáis antes del 20 de julio. Es anónima, para que podáis expresaros con total libertad.
Gracias de corazón, con mi afecto y oración,
D. Álvaro, vicario de tu parroquia.

